Noticias

Mantente al día de las últimas noticias sobre Gebro

Corporativo

Corporativo

El enlace Barcelona-Tirol

Entrevista publicada en Mundo Empresarial de La Vanguardia (por Rosa Salvador)
Domingo, 26 mayo 2019

Un estudiante austriaco en prácticas en Barcelona en una empresa alemana… podría ser el inicio de una película, como L’auberge espagnole, de Cedric Klapisch, pero fue el inicio de una nueva empresa, Gebro Pharma España, que 17 años después factura 66 millones de euros.

Sergi Aulinas (Camprodon, 1968) era director de desarrollo de negocio de la filial española de aquella empresa, Madaus, una compañía farmacéutica familiar que estaba en proceso de venta. Y el estudiante era Pascal Broschek, hijo del dueño de una pequeña farmacéutica del Tirol, Gebro Pharma. Y el equipo directivo de Madaus decidió proponer a Broschek crear conjuntamente una empresa farmacéutica en España. “En un proceso de venta, el equipo directivo suele ser sustituido. Por eso decidimos arriesgarnos. Y nos encontramos que Pascal y su padre, Herbert Broschek, se entusiasmaron con la idea.”

Así nació Gebro Pharma España, en el 2002. “Empecé trabajando desde casa, para buscar gármacos para hacer una cartera, porque con las limitaciones geográficas de las licencias sólo teníamos un producto propio. Nunca en mi vida trabajé tanto”, reconoce Aulinas. Los cinco accionistas minoritarios de la nueva firma se trasladaron a un business center, cerca del Camp Nou, y al final de año ya eran 70 personas: su propia red de ventas.

“Nos equivocamos completamente. Veníamos de trabajar en empresas del sector y subestimamos lo difícil que sería empezar de cero. Los médicos no nos conocían y hacía falta ganarnos su confianza. Pasamos dos o tres años muy duros. Pero Herbert Broschek nos apoyó siempre. Cuando nos desanimábamos nos daba confianza y nos decía que, si hacíamos bien las cosas, saldrían bien. Y efectivamente, remontamos”, señaló Aulinas.

Conocieron al heredero del grupo en unas prácticas y le convencieron de abrir una filial en España

Broschek, fundador de Gebro Pharma, ha transmitido sus valores a la compañía, explica Aulinas. “Acabada la Segunda Guerra Mundial, huía de los rusos con su familia, pero su tren no pudo pasar de Fieberbrunn, un pueblo en pleno Tirol. Era farmacéutico y allí montó una empresa para fabricar anestésicos, que el país, en plena posguerra, no tenía. Cuando la empresa creció, rehusó trasladarla a Viena, como reconocimiento a la comunidad que le había apoyado cuando empezaba”.

Gebro no sólo apoyó la filial española, sino que le ha encargado el desarrollo de negocio, la búsqueda de nuevos fármacos para todo el grupo. “El entorno de Barcelona, un gran polo farmacéutico, nos ayuda”, reconoce. Y el propio Pascal Broschek, hoy presidente de la compañía. “Vivió aquí y ahora veranea en Eivissa: conoce cómo somos y valora lo que los mediterráneos tenemos de creatividad y flexibilidad”. Integrar estas virtudes con el orden y el rigor de la industria germánica ha permitido a Gebro lograr la aprobación de un nuevo fármaco, el primero diseñado desde Barcelona. “Hacemos innovación incremental, de mejora de productos que están ya en el mercado. La I+D más disruptiva está lejos del alcance de una empresa mediana”, reconoce.

Integrar el rigor y la flexibilidad de las dos culturas ha permitido a Gebro desarrollar su primer fármaco

Aulinas, bioquímico de formación, explica que aprendió de Antonio Vila Casas, el empresario fundador de Prodesfarma, “su filosofía de mejorar el producto. Siempre decía: si aportamos valor al médico y al paciente, ya encontraremos la manera de venderlo”.

Casado con una farmacéutica, Elena (“antes hablábamos mucho de fármacos y ahora sobre todo de nuestros hijos, que ya son adolescentes”), comparte con Pascal Broschek su pasión por el deporte. “Hicimos juntos el camino de Santiago, de Saint Jean Pied de Port hasta Finisterre. Eso sí, nos llevó ocho años, porque hacíamos 4 o 5 etapas al año. Ahora queremos hacer el camino de los Cátaros, de Berga a Montsegur. Caminar ayuda a conocer a la otra persona, a entenderse mejor”, señala.

Runner empedernido, sus nuevas aficiones son el yoda (“da más calma para afrontar los conflictos”) y la filosofía: está cursando un posgrado de pensamiento y creatividad. A su juicio, “ayuda a ampliar el punto de vista. Y eso es muy bueno: oxigena el cerebro”.

NO